
La vida es una paradoja, cual fluido caótico se precipita hasta la muerte.
Paradoja es en el momento en que necesariamente la vida conlleva la muerte, y con esta, se desvanecen los recuerdos de la vida. Es entonces como aquel sueño del que no nos acordamos al amanecer, sin duda lo vivimos, pero la muerte del despertar barre con su recuerdo. La vida conlleva la muerte, con la eventual muerte, acaba toda la vida.
Pero no es tan simple, ¡basta solo con vernos! Sin duda no es tan simple.
Que es entonces este estado actual? Que es este fenómeno que llamamos vida? Donde deja cabida a lo humano la frialdad de la inconsciencia?
Se entiende que una paradoja solo puede actuar en el nivel de enunciados lógicos, la vida en cambio contiene un elemento fundamental que trasciende el enunciado: El tiempo. Entonces, que es el tiempo? El tiempo es movimiento, son acciones, decisiones, percepciones. El tiempo nos obliga a tomar acción en esta existencia, es entonces donde surge la concepción de vida.
Sin embargo, la cuestión sigue pendiente, la muerte llegado el fin acabara con todo, acciones, impulsos, valores, amores, intenciones, sentimientos, todo. Al fin, las acciones son una tortura, es lo innecesario, la muerte eventualmente llegara y se llevara consigo todo, no solo lo nuestro sino también lo de otros, es entonces cuando el suicidio no es irracional, el evitar transitar por el camino al olvido y nuestra única acción de vida será entonces la muerte.
Pero aquí estamos, atraer la muerte es en si atractivo, y seguimos, avanzamos y no es por la felicidad o la tristeza, no es por la experiencia, si la muerte es inevitable ¿Qué es lo que nos motiva a seguir aquí? La única respuesta obvia es simplemente que hay algo, un placer en el displacer, así de simple, un goce, una compulsión a la repetición, una repetición del fracaso. La pulsión de muerte.
Es entonces que no tenemos un fin y somos nuestro propio medio. Al final la vida nos supera y el estado del SER es más fuerte. No podemos ser muertos, y la atracción de lo atrayente bajo la muerte es en tanto que seamos. Así, buscar la muerte es un deseo inabandonable, y nos basta, mas no el objeto que implica abandonar nuestro estar-siendo, implicaría abandonar irónicamente a la muerte misma. Así quien al final se deja caer, es por carecer de todo sufrimiento, de todo sustento, de tipo alguno de apego.