Keblinger

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Mi Sueño Lúcido

| martes, 27 de diciembre de 2011
El siguiente fragmento narra lo acontecido entre las 3:45Am - 4:33Am no muy lejos de lo que cada uno podría llamar su hogar, salvo, y cabe destacar, por el hecho de que no lo es. Nada más ajeno que la versión onírica de lo propio, al cabo, nuestra visión interna de lo nuestro.


…Caminaba por un pasillo al costado de mi casa con algo de cautela, ya que venía de enfrentarme a tiros contra unos desconocidos con un arma que ya no portaba, y parecía no importar. Al avanzar llegué hasta el patio trasero, pude ver las hojas caídas de los árboles como si fuese otoño, mi perro inmóvil sentado en el pasto, los soportes de la parra en el suelo y un cielo de invierno gris que encuadraban las altas delimitaciones de los muros y nubes que aplastaban una atmosfera ya enrarecida que parecía anunciar lo que vendría.
Sigo caminando, trato de abrir una puerta algo atascada…de esas que siempre permanecen cerradas durante el invierno…  nada muy complicado. Reviso las habitaciones con una prisa que rápidamente se volcó en desesperación al ver el estado de estas, era seguro, estaba solo en casa y ésta como si la hubiesen saqueado. Con algo de extrañeza seguí hasta salir al patio del frente: Pasto recién cortado sobre el mismo pasto, ramas podadas que yacían en el mismo lugar donde habían caído por el filo de la herramienta de algún jardinero poco perseverante, y un portón abierto que daba a la calle no iluminada de medianoche. 

Ahora ya puedo decir, que con algo de miedo, intento entrar y cerrar la puerta, y es cuando noto que estaba desencajada. –Ok. -Me digo, esto no tiene sentido. Dentro de la casa y con una cara, que presumo, entre asco y perplejidad miro a mi alrededor. ¿Cómo esto puede simplemente ser un sueño? ¿Todo este detalle?  Bueno, el papel de un sueño es ser real. Y de entre todo lo que he leído recuerdo que un buen método para ver si uno está en un sueño es contarse los dedos de la mano, algo muy simple, a menos que te encuentres dentro de uno, he ahí el problema. El contarlos se hizo algo trabajoso, si tan solo no se entremezclaran… Y como si más importante que obtener resultados incoherentes fuese tener un resultado certero que no fuese seis, logre al fin comprender más seguro, no sin algo de inquietud, de que estaba en un sueño, mi primer sueño lucido.

Me dispongo a salir. Busco mis zapatillas… es difícil encontrarlas…

Al llegar a la calle me doy cuenta que es de día, dos señoras barriendo la calle y me fijo en una, la que estaba a mi lado, era increíble el nivel de detalle de su rostro como si correspondiera a alguien de la realidad, pero sigo caminando. Pienso que hay varias cosas que debo probar, una de ellas es si puedo volar. Mientras camino me concentro en la sensación de volar, o lo que creo que es esa sensación, algo así como cuando corro y me tropiezo, cuando el pecho, tu centro se va más allá del sostén que otorgan tus pies aferrados al piso y bueno, vuelas unos cuantos metros antes de caer. No es que me pase seguido. Logro despegar medio metro; es suficiente para mí. Además, a donde voy el camino me lo sé a pie. Sigo caminando y esa sensación de pesadez del sueño me incomoda cada vez más. La calle es larga (siempre lo ha sido). Puedo ver gatos negros en el camino, en la calle, están como pegados al suelo, sentados, muy quietos, algo traman. Cada vez se me hace más difícil caminar y esa pesadez del sueño se transforma en un ruido como el de un gran avión, y unas ráfagas de viento que mas que fuertes, desmoralizadoras. Ante los pasos infructuosos me desánimo y acabo despertando no muy lejos de donde caminaba, acostado en mi cama, con un perrito a mi lado y el sonido de un auto, el de un padre a las cuatro de la mañana.
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Ser o No Tener

| miércoles, 16 de noviembre de 2011

El ser siempre esta condicionado, como el Dasein: una particular forma de ser ahí, en el mundo. La existencia ha de encontrar un soporte, un espacio, un tiempo, una distancia, un cuerpo, un otro. Un primer paso: un punto en la nada en busca de sustento: otro punto. Ya aquí cabe la reflexión acerca de “la nada” ya como un punto de sustento. 

Podría poner de manifiesto la palabra, imaginar aquello de donde surgen las palabras cual caja de pandora... y si nos encontramos ante lo inefable en nosotros mismos no somos capases de reconocernos! Cuando no podemos expresar algo y simplemente lo sentimos ajeno, invasivo o angustiante. El lenguaje es un punto de referencia, reconocidamente ajeno, pero con tal fuerza para desencajarnos en algún punto de nuestra existencia. 

Ya psíquicamente el recuerdo de un estado anterior implica un punto de sustento, pero su característica es fantasiosa, al igual que una proyección nuestra al futuro y por supuesto, la nuestra en el presente. Somos en cuanto tenemos una referencia psíquica con el mundo. De esta manera se crea la equivalencia entre el estar siendo y el tener, como al tener cuerpo, ya que es una construcción psíquica implica un ser-teniendo. Somos, en este sentido, con lo que tenemos, incluso si lo que tenemos son ausencias. Así es interesante vernos, lo que somos, lo que tenemos, lo que mostramos y con aquello que nunca mas retornara, y creemos-creamos, fantasías.   
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Prologo: Las palabras curan

| domingo, 13 de noviembre de 2011
Después de una noche convulsa no es de extrañar que no seamos los mismos, como en una especie de alquimia el fuego algo ha de hacer al final de su tiempo bajo el crisol. 
Es una noche convulsa, los sentimientos negativos son fuegos de sabiduría, de ardores hacia una lucidez en la aceptación.
El fuego es lo que permite amalgamar las ideas; romper, desgarrar, quemar; metáforas perfectas para la comprensión de lo inefable, pero si he de hacer sentido alguno, en alguien, me permitiré agregar algo más en este mismo orden. 
Puedo pensar el fuego pero también en agua, y no solo en una simple dualidad*, sino también en relación a las ideas en forma de sueños. El agua como símbolo de lo inconsciente y su corriente por excelencia, se nos presenta en los sueños como ideas difusas e inentendibles, imágenes colores, sensaciones; muestra nuevamente de lo indecible, ¿somos nosotros ya los que no podemos decir, o los que ya no podemos entender?

Alguna vez en mi vida recuerdo haber dicho que el tiempo es como el aire, el agua ya es como el rio de ideas que fluye apacible hasta la consciencia y el fuego el calor necesario para toda reacción, ahora solo me queda la tierra, lo terrenal, lo concreto, material, expresable, lo inteligible.

Solo por fin ahora, puedo continuar...
y considerar:
¿Es todo esto una real significación o solamente un juego metafórico de casualidades?
Por supuesto que es un juego! Absurdos, ¡Fantasías! Pero una piedra angular en el lado metafórico de cada uno, de ahí donde brotan las imágenes y sueños, de donde se hilan historias de vida y se da sentido a las cosas. Y claro, no puede ser así de simple replicarlo, no puedo darte un sentido ya que las ideas cobran sentido, y tenemos lo que tenemos y olvidamos lo que olvidamos; aquello, donde en algún lugar de nosotros decidimos olvidar. 
Una noche convulsa puede evocarnos sentidos, incluso estando perdidos, careciendo totalmente de ellos.


¿Me queda entonces alguna razón por la cual seguir escribiendo?
Podría decirme y quizás engañarme: "Porque al fin puedo volver a hacerlo".
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Ausencia

| miércoles, 17 de agosto de 2011
Heme aquí, has de verme aquí para ser, siempre, juntos.

Sabemos de presencias, sabemos de rostros, de compañías, y creemos saber mucho. Suponemos nuestra presencia con el estar, se obvia, pero nuestra presencia como pre-esencia  es un algo antes de nosotros, una imagen, y como tal, solo puede valerse ante otro. El como somos, casi siempre de forma inconsciente, es una imagen que proyectamos, de algo que hemos recibido, siempre pretendemos y pretendemos ser confirmados, he ahí el imperativo del vínculo.

Es una concepción necia la que tienen los hombres.
Creen que Eros es sexo, pero yerran:
Eros es estar vinculado.

Carl Jung.

Eros, la pulsión sexual de vida como vínculo. Entendemos la pulsión de vida como tendiente a la satisfacción, a calmar el malestar y descargar tensión. No es de extrañar que en la vida psíquica tienda al amor, la amistad, y toda proximidad intersubjetiva, “acercar bordes”.

Tampoco es desconocido que tendemos a la distancia, a alejarnos, apartarnos, a huir, la distancia es distancia y podemos ponerle el nombre que queramos y a veces engañar(nos). Creemos en metáforas del viaje y viajamos, creemos e indagamos, seguimos y nos alejamos, al final, perdemos. El viaje se constituye en un punto de partida, y casi nunca en un fin; entenderemos que al comienzo éste es el alejarse.

Así que debe haber un impulso en la separación, claro, la pulsión de muerte. Mas allá de un principio del placer nos topamos con la separación, como un fort-da tendemos a esta distancia que produce un malestar, pero a saber, también una satisfacción. Podemos apartarnos y apartar, sufrir todo lo que queramos y perder muchas cosas en el viaje, lo importante en este caso, es la elaboración del acto, el control, y quizás en cierta medida, la venganza.

"Si te vas, bien, no importa, soy yo quien te echa, es mas, yo mismo me voy".

No hay mas que recordar que vivimos con ambas tendencias, la unión y separación, como un juego divino; no es un juego de poder, no hay que olvidar que la ausencia es condición para la presencia del deseo y este como potenciador de las emociones. No hay que olvidar que la distancia depende de los nombres que utilizamos para ella, y dichos nombres, de nuestra sutileza y en quienes podamos encontrarla.

Y el amor comienza de la misma manera para todos,
a saber, cuando no solo se goza con la presencia,
sino que también con la ausencia.

Aristóteles

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De aquellos momentos precisos

| viernes, 29 de julio de 2011

No existen prisas ni atrasos, solo momentos precisos.

Puedes no creer en causalidades y no es que diga creer en ellas, mas no hemos de ignorar ciertas cosas.

Vivimos constantemente en un presente, no es de obviar.
Vivimos en un presente puesto que disponemos de un pasado. Disposición no consciente que revela aquel carácter de desfase entre nuestra consciencia y los procesos que permiten tenerla.
En cierta medida, como al soñar, somos el mundo y los protagonistas.

El futuro no yace demasiado lejos, tan solo en nuestra memoria, de expectativas y anhelos atados por supuesto, a nuestras posibilidades.

El momento preciso es solo el presente, el pasado es tragado por este y el futuro es mera especulación.

No es que crea en causalidades, pero todo toma un valor en el momento en que nos ocurre, siempre puede ser un momento perfecto.
Lo infinito no son los futuros posibles sino lo que interpretamos del ahora
Podemos no creer en causalidades y buscar una objetividad, y encontraremos en ello un valor no más significativo que cualquier otra búsqueda de sentido.

El momento preciso es valorar el presente más allá de nuestro pasado, expectativas, prejuicios… aceptar que aceptamos… un algo más

Últimamente los tiempos encajan, las distancias se acortan y los minutos se diluyen… 
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Are we human?

| jueves, 21 de julio de 2011
Ante una pregunta así es difícil tener un punto de partida, seria ya advertir un camino a una solución, seria, en ese caso, un prejuicio al respecto. No es que sea del todo incorrecto, mientras se repare en ello.

Podría comenzar por plantear la pregunta: ¿Qué es un ser humano? Pero condicionaría la respuesta al definir que hay un algo que adquiere las propiedades humanas. ¿Es lo humano entonces una propiedad? Entonces: ¿Son variadas las posibilidades de que diferentes entes sean humanos?

Tanta verborrea no hace sino dificultar el comienzo, por qué no partir por lo obvio?, por nosotros. Somos humanos, sin duda, entonces comencemos el análisis desde ahí. Es ya bien conocida la división del hombre entre lo biológico y lo cultural. Por una parte entendemos al hombre como un ente biológico con ciertas características propias de la especie y por otro como un ente sujeto a una cultura determinada.

Con esto nos entendemos humanos y decimos que somos humanos. Pero si dijera simplemente que no, que somos robots, o cerebros conectados a una computadora, o un cerebro-computadora (y sí, me refiero al dilema del cerebro en la cubeta) ¿Dónde queda nuestra humanidad? ¿Dónde parte, que es lo que delimita cuando se tiene o cuando se pierde?

Ante esta analogía del cerebro alimentado por estímulos en una computadora podría decir que nuestro cerebro, el cerebro humano funciona de la misma manera ya que es este quien es alimentado por un medio externo adaptándose a él, pues, no hay nada en nuestro cerebro como una imagen predeterminada del mundo, salvo ciertas predisposiciones genéticas a ciertas conexiones, y lo mismo ocurre con nuestros cuerpos al adaptarse al mundo. Es decir, no hay nada en nuestros cuerpos y capacidades que nos sean propios e independientes del medio.

Ante esta equidad entre lo artificial y lo natural en el hombre entendemos que no hay un algo netamente humano, entonces ¿Qué es lo que otorga la humanidad? Obviamente las mismas personas. A modo de ejemplo, no es lo mismo ser llamado Comunista en la Alemania Nazi que en la Rusia Soviética, entendemos que lo “Humano” se pone en juego mediante las mismas reglas: Un orden del discurso predominante en cierto contexto. Así el significante adquiere su significado e imagen mental en el sujeto (a ser humano) a posteriori. Puede entonces decirse que los Nazis no mataron humanos, ni que un clon sea un ser humano, o que un robot tampoco lo sea, o decir todo lo contrario. La cuestión se reduce a un juego de voluntades.

Lo humano yace entonces en lo etéreo, en lo variable del discurso, pero bien, solo lo humano? Lo humano pertenece a un sistema sintagmático ligado a otros conceptos, (lo que podríamos decir como partes de su significado ya que como significante solo carece de valor). Por ejemplo, si soy padre, hermano, hijo, trabajador, cesante, un enamorado o un idiota puedo ser un humano. Lo humano entonces escapa de nosotros mismos, y es algo que nos es entregado en tanto seres atrapados por esta red cultural. Puedo decir: 

Mi existencia me es externa, tanto para poseerla, como para hacerla valer.  Lo humano por tanto me pre-existe. Mi subjetividad mas intima es una producción externa.

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N° 008

| lunes, 18 de julio de 2011
“No sé por qué dicen que carezco de sentimientos. O que a mi vida le fueron negadas ciertas experiencias fundamentales. Supongo que se refieren al amor. Se equivocan los que piensan que no he conocido el amor. Puedo afirmar que he vivido enamorado. Desgraciadamente pienso que el amor trae más pesares que placeres. Ahora claro que la felicidad que da el amor es tan grande que más vale ser desdichado muchas veces para ser feliz algunas. ¡Es también una cuestión de estadística! Yo creo que todos nosotros hemos sido muy felices con el amor alguna vez y también creo que todos hemos sido muy desdichados muchas veces. El amor le ofrece a uno esa incertidumbre, esa inseguridad del hecho de poder pasar de una felicidad absoluta a la desdicha; pero también de poder pasar de la desdicha a la brusca, a la inesperada felicidad. Pienso que es una experiencia y uno no debe rehusar experiencias. Yo diría que el amor no puede prescindir de la amistad. Si el amor prescinde de la amistad es una forma de locura. Una especie de frenesí, un error en suma. Que en la amistad haya algún elemento del amor puede ser; pero son dos cosas diferentes. El amor exige pruebas sobrenaturales”.
Algo así como Borges.

He de confesar que mi fuerte nunca han sido las estadísticas.
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“Which would be worse” Shutter Island

| lunes, 13 de junio de 2011
-Which would be worse, to live as a monster or to die as a good man?

-Teddy?



Es difícil volver... -Así como es difícil salir de la isla-
Es difícil volver después de haber visto la película

La trama, el personaje y nuestra propia empatía nos dejan aparte, en un contexto diferente, en un lugar extraño, con sentimientos que no son los nuestros.

La pulcritud de la estética nos crean un mundo perfecto y nuestro lazo con el personaje no hace sino hacernos uno con este. Somos nosotros y proyectamos nuestro mundo en la isla.

La naturaleza y las personas como flujos caóticos, si bien ambas nos son naturales, aquí nos agobian, nos desprotegen. ¿Cual es el paso que nos divide? En la isla como en nuestro mundo los limites nos parecían tan sólidos como los muros y las cercas, hasta los propios recuerdos.

Somos nosotros, y el final abrupto. Todo es mentira, la isla una ilusión. Quizá no más que nuestro mundo, que nosotros en él.  Más que el como soy, es como creo, porque no sé del otro. Y mi mirada hacia ti es un salto de fe.

Al final de todo el personaje no es tal, nosotros tampoco, ya no es él en quien nos proyectamos y perdimos algo. Es así que al final yacemos solos, inseguros, insatisfechos, incompletos. Hemos perdido algo.

Un tanto estáticos y sin poder escapar de la isla, del individuo, del interior del personaje yacemos igual de atrapados que él y al final no es tan simple volver, no es tan simple simplemente mirar, ya no es tan simple simplemente querer.
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Cuestión de bordes

| lunes, 16 de mayo de 2011
Hablar de bordes es hablar de límites, y si hemos de delimitar algo es necesario comenzar por el principio, o sea: La nada.
Lo real: El todo atómico
Las delimitaciones solo pueden darse si hay algún agente delimitador, es decir, lo real por sí mismo no está delimitado. Entendemos entonces que lo real es un todo, un A-Tomo. De esta forma ¿cómo concebimos una separación del árbol con su medio? ¿De sus raíces con la tierra y sus hojas con el aire? Ya la pregunta nos entrampa, y volveré sobre este punto.
Las delimitaciones humanas otorgan nombres (constituyen objetos), tiempos y espacios en relación consigo mismo, delimitamos lo que podemos percibir, tienen una relación de espacio con nosotros (grande - pequeño) y de tiempo en base a nuestros ciclos vitales (lo efímero – lo perdurable). Entra aquí en juego los sentidos y la consciencia.
    De lo real a la realidad
En un principio siendo la nada, o todo, algo o alguien logra penetrar, dividir, crear un punto de ruptura, desgarrar. Desde entonces lo real no volvió a ser lo mismo ¡Fue el hombre! Como dos masas bajo presión los sentidos penetran lo real, y lo que son capaces de percibir, la forma en que los sentidos y consciencia deforman lo real (según el esquema) conforman su realidad,  la realidad para el sujeto.
                         Borderline y lo imaginario
Es el hombre. Con nuestros sentidos y consciencia somos nosotros abriéndonos paso por lo real creando nuestra realidad. Damos entonces un paso a lo imaginario, las imágenes, los bordes, imaginamos nuestro cuerpo y ya tenemos un cuerpo y nos creemos capaces de la objetividad. El cuerpo ya no es de lo real, es nuestro. Creamos el espacio e instintos y pulsiones* nos determinan en el tiempo y nos impulsan a actuar. Tenemos un mundo y somos capaces de distinguir los bordes: el árbol, la tierra y el aire; nuestra piel, la ajena, “nuestros cuerpos”
Un vaso con agua, es el vaso, es el agua, la mesa sobre la cual están.
Borderline y lo simbólico
El hombre luego es capaz de lo simbólico, de palabras, de dar un orden al mundo, de cultura, ya no son solo divisiones, implican un orden, no es solo un vaso con agua. Todo ya no es por solo ser, debe tener un sentido, debemos tener sentido, y se crean nuevas palabras… Creamos lo divino y lo demoniaco, y somos capaces de ello. Las imágenes se impregnan de significantes y ya no son cuerpos, es tu cuerpo, y puede ser el mío, y ya somos capaces de amar. Podemos estar distanciados, pero somos capaces de palabras, y a veces nos basta. O basta una palabra y la distancia se instala ya en otro plano, y nos duele, sí, el corazón.
Lo libidinal
La realidad es una punzación en el vacío, es lo que varia en la regularidad, con la consciencia podemos punzar a voluntad, como la música, ¿qué es una nota aislada si no la misma regularidad?, una melodía es entonces una forma de estructurar una realidad. Lo es la escritura, la poesía, una canción. Podemos hacer, podemos hablar, y con ello construimos. Hablamos, escribimos, hacemos más de lo necesario como para vivir solo como una especie animal mas, es el efecto de lo simbólico. Solo ver una pintura nos hace parte de ella, podemos disfrutar de un paisaje al ser parte de la experiencia, disfrutamos con nuestra estructura que crea la realidad, disfrutamos siendo realidad, somos en totalidad erógenos, disfrutamos de todo esto, disfrutamos con los bordes, disfrutamos de alejarnos, de acercarnos, de crear algo nuevo, pero el otro siempre supone una incógnita ¿qué delimitación implico para el otro? Eso es la angustia, eso es un problema aparte.

*Distinción freudiana entre instinto y pulsión.
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Inconcluir

| domingo, 15 de mayo de 2011
Es esperable, pierdo el ánimo y todo lo deseable. Intento no crear ni reaccionar abruptamente.

El mundo carece de sentido
Y caminamos constantemente juntos
No hablo de hechos
Hablo de recreaciones

Suelo perder la vista
Pierdo el sustento
Pierdo mas que un “verte”
Perder en esto es más que probable
Y quiero verte

Puedo soportar la vereda
Puedo soportar solo verte aquí
Puedo soportar el cansancio
Puedo soportarte
Si, a ti
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Deseo

| jueves, 21 de abril de 2011

El deseo es la distancia entre el sujeto y el objeto, a mayor distancia mayor la pulsión. Mientras exista un autocontrol por parte del sujeto, la pulsión puede aumentar a medida que los objetos se acercan. Se entiende entonces que la imposibilidad de su encuentro en la consumación producto de la restricción, protege al deseo de un cese inevitable.
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Suicidio

| domingo, 10 de abril de 2011
La vida es una paradoja, cual fluido caótico se precipita hasta la muerte.

Paradoja es en el momento en que necesariamente la vida conlleva la muerte, y con esta, se desvanecen los recuerdos de la vida. Es entonces como aquel sueño del que no nos acordamos al amanecer, sin duda lo vivimos, pero la muerte del despertar barre con su recuerdo. La vida conlleva la muerte, con la eventual muerte, acaba toda la vida.

Pero no es tan simple, ¡basta solo con vernos! Sin duda no es tan simple.

Que es entonces este estado actual? Que es este fenómeno que llamamos vida? Donde deja cabida a lo humano la frialdad de la inconsciencia?

Se entiende que una paradoja solo puede actuar en el nivel de enunciados lógicos, la vida en cambio contiene un elemento fundamental que trasciende el enunciado: El tiempo. Entonces, que es el tiempo? El tiempo es movimiento, son acciones, decisiones, percepciones. El tiempo nos obliga a tomar acción en esta existencia, es entonces donde surge la concepción de vida.

Sin embargo, la cuestión sigue pendiente, la muerte llegado el fin acabara con todo, acciones, impulsos, valores, amores, intenciones, sentimientos, todo. Al fin, las acciones son una tortura, es lo innecesario, la muerte eventualmente llegara y se llevara consigo todo, no solo lo nuestro sino también lo de otros, es entonces cuando el suicidio no es irracional, el evitar transitar por el camino al olvido y nuestra única acción de vida será entonces la muerte.

Pero aquí estamos, atraer la muerte es en si atractivo, y seguimos, avanzamos y no es por la felicidad o la tristeza, no es por la experiencia, si la muerte es inevitable ¿Qué es lo que nos motiva a seguir aquí? La única respuesta obvia es simplemente que hay algo, un placer en el displacer, así de simple, un goce, una compulsión a la repetición, una repetición del fracaso. La pulsión de muerte.

Es entonces que no tenemos un fin y somos nuestro propio medio. Al final la vida nos supera y el estado del SER es más fuerte. No podemos ser muertos, y la atracción de lo atrayente bajo la muerte es en tanto que seamos. Así, buscar la muerte es un deseo inabandonable, y nos basta, mas no el objeto que implica abandonar nuestro estar-siendo, implicaría abandonar irónicamente a la muerte misma. Así quien al final se deja caer, es por carecer de todo sufrimiento, de todo sustento, de tipo alguno de apego.


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Versos de ayer para ti.

| martes, 29 de marzo de 2011
Las oportunidades de la vida se entrampan en temores pasados
Las vidas se diluyen en el marco de la resignación
Las canciones paran y el silencio gobierna
Penas de niños y gritos al viento

Veo el temor marcado en tu sangre
Contemplo la muerte que yace a tu lado

Labios partidos
Maquinas llorando
Fuerza contenida
Agonía mas llanto

Nuestros brazos sucumben al viento
Arena que se cuela
En un viento rasgante

Canciones ya muertas
Letras esparcidas a las memorias atentas

Voces tristes
Dominio del miedo

Situé el amor contenido
yace en tu memoria

Pena no siento
Te lo di todo
Incluyo esta carta

Lo deje todo
Puedes ver sobre mi
La esperanza de los inocentes

Cree en mi
La muerte fue todo lo que me lleve
Lo demás lo deje partir
Lo demás quizás
Esta solo en ti
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El camino que lleva al comienzo.

| viernes, 25 de marzo de 2011
Se apreciar con facilidad lo esencial, se hacer obvios los problemas ajenos. Pero miro a mis espaldas y puedo ver mi camino marcado hasta el principio de lo que tengo y lo que perdí. Ahora solo rescato y conservo, admiro y aprecio... se lo que es perder. Toma de mi mano, no te perderé.

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