Keblinger

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De aquellos momentos precisos

| viernes, 29 de julio de 2011

No existen prisas ni atrasos, solo momentos precisos.

Puedes no creer en causalidades y no es que diga creer en ellas, mas no hemos de ignorar ciertas cosas.

Vivimos constantemente en un presente, no es de obviar.
Vivimos en un presente puesto que disponemos de un pasado. Disposición no consciente que revela aquel carácter de desfase entre nuestra consciencia y los procesos que permiten tenerla.
En cierta medida, como al soñar, somos el mundo y los protagonistas.

El futuro no yace demasiado lejos, tan solo en nuestra memoria, de expectativas y anhelos atados por supuesto, a nuestras posibilidades.

El momento preciso es solo el presente, el pasado es tragado por este y el futuro es mera especulación.

No es que crea en causalidades, pero todo toma un valor en el momento en que nos ocurre, siempre puede ser un momento perfecto.
Lo infinito no son los futuros posibles sino lo que interpretamos del ahora
Podemos no creer en causalidades y buscar una objetividad, y encontraremos en ello un valor no más significativo que cualquier otra búsqueda de sentido.

El momento preciso es valorar el presente más allá de nuestro pasado, expectativas, prejuicios… aceptar que aceptamos… un algo más

Últimamente los tiempos encajan, las distancias se acortan y los minutos se diluyen… 

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