Lo caótico es un caos para nuestra consciencia, mas no hemos de olvidar que todo es producto de algo y nada viene de la nada, por tanto el caos es netamente subjetivo. La formación de un yo proviene de esta separación (Mental) entre el hombre y el cosmos. Y es aquí donde nuestra consciencia rompe con el todo y la subjetividad que da posibilidad al caos es ya nuestra.
Es, como se lo preguntaría Jung, si el inconsciente es precisamente lo que nos es desconocido, y la realidad es un todo Real ¿Donde acaba lo inconsciente?
Es en el caos donde surgen las preguntas, no tanto para recibir respuestas, sino mas bien para estructurar lo incomprensible. Es aquí donde se deja en evidencia que existe una necesidad de una pre comprensión del caos previo a cualquier cuestionamiento (Hacemos distintas suposiciones antes de preguntar algo acerca de lo desconocido), sea proyectivo, o arquetípico.
En el otro nos encontramos ante un problema similar, es un caos, es un “no saber”; un caos que convertimos en dudas e inquietudes. El no saber el por qué alguien hizo algo, o el que piensa en un momento dado dan tierra fértil a las distintas preguntas y surgen con ellas emociones fuertes y angustiantes como todo lo que tiene que ver con lo desconocido y formulamos entonces hipótesis del porqué de el actuar de alguien que muchas veces damos por ciertas.
Creamos preguntas y creamos nuestras respuestas. No digo que no podamos estar en lo cierto. Cuestiono el hambre del “saber”
Tout comprendre c'est tout pardonner.
Si llegara verdaderamente a comprender por entero al otro no me quedaría mas que perdonarlo, que entender el como es. Desde entonces ya no pienso en vano, nada viene de la nada y todo tiene una causa, si comprendiera la causa podría perdonar, pero esperar a obtener esa razón sería solo un alimento para mi ego. Realmente espero simplemente Perdonar.


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