Keblinger

Keblinger

Mi Sueño Lúcido

| martes, 27 de diciembre de 2011
El siguiente fragmento narra lo acontecido entre las 3:45Am - 4:33Am no muy lejos de lo que cada uno podría llamar su hogar, salvo, y cabe destacar, por el hecho de que no lo es. Nada más ajeno que la versión onírica de lo propio, al cabo, nuestra visión interna de lo nuestro.


…Caminaba por un pasillo al costado de mi casa con algo de cautela, ya que venía de enfrentarme a tiros contra unos desconocidos con un arma que ya no portaba, y parecía no importar. Al avanzar llegué hasta el patio trasero, pude ver las hojas caídas de los árboles como si fuese otoño, mi perro inmóvil sentado en el pasto, los soportes de la parra en el suelo y un cielo de invierno gris que encuadraban las altas delimitaciones de los muros y nubes que aplastaban una atmosfera ya enrarecida que parecía anunciar lo que vendría.
Sigo caminando, trato de abrir una puerta algo atascada…de esas que siempre permanecen cerradas durante el invierno…  nada muy complicado. Reviso las habitaciones con una prisa que rápidamente se volcó en desesperación al ver el estado de estas, era seguro, estaba solo en casa y ésta como si la hubiesen saqueado. Con algo de extrañeza seguí hasta salir al patio del frente: Pasto recién cortado sobre el mismo pasto, ramas podadas que yacían en el mismo lugar donde habían caído por el filo de la herramienta de algún jardinero poco perseverante, y un portón abierto que daba a la calle no iluminada de medianoche. 

Ahora ya puedo decir, que con algo de miedo, intento entrar y cerrar la puerta, y es cuando noto que estaba desencajada. –Ok. -Me digo, esto no tiene sentido. Dentro de la casa y con una cara, que presumo, entre asco y perplejidad miro a mi alrededor. ¿Cómo esto puede simplemente ser un sueño? ¿Todo este detalle?  Bueno, el papel de un sueño es ser real. Y de entre todo lo que he leído recuerdo que un buen método para ver si uno está en un sueño es contarse los dedos de la mano, algo muy simple, a menos que te encuentres dentro de uno, he ahí el problema. El contarlos se hizo algo trabajoso, si tan solo no se entremezclaran… Y como si más importante que obtener resultados incoherentes fuese tener un resultado certero que no fuese seis, logre al fin comprender más seguro, no sin algo de inquietud, de que estaba en un sueño, mi primer sueño lucido.

Me dispongo a salir. Busco mis zapatillas… es difícil encontrarlas…

Al llegar a la calle me doy cuenta que es de día, dos señoras barriendo la calle y me fijo en una, la que estaba a mi lado, era increíble el nivel de detalle de su rostro como si correspondiera a alguien de la realidad, pero sigo caminando. Pienso que hay varias cosas que debo probar, una de ellas es si puedo volar. Mientras camino me concentro en la sensación de volar, o lo que creo que es esa sensación, algo así como cuando corro y me tropiezo, cuando el pecho, tu centro se va más allá del sostén que otorgan tus pies aferrados al piso y bueno, vuelas unos cuantos metros antes de caer. No es que me pase seguido. Logro despegar medio metro; es suficiente para mí. Además, a donde voy el camino me lo sé a pie. Sigo caminando y esa sensación de pesadez del sueño me incomoda cada vez más. La calle es larga (siempre lo ha sido). Puedo ver gatos negros en el camino, en la calle, están como pegados al suelo, sentados, muy quietos, algo traman. Cada vez se me hace más difícil caminar y esa pesadez del sueño se transforma en un ruido como el de un gran avión, y unas ráfagas de viento que mas que fuertes, desmoralizadoras. Ante los pasos infructuosos me desánimo y acabo despertando no muy lejos de donde caminaba, acostado en mi cama, con un perrito a mi lado y el sonido de un auto, el de un padre a las cuatro de la mañana.
Leer más »
 

Copyright © 2010 W i t h o u t . | Diseñado por Skinner