El ser siempre esta condicionado, como el Dasein: una particular forma de ser ahí, en el mundo. La existencia ha de encontrar un soporte, un espacio, un tiempo, una distancia, un cuerpo, un otro. Un primer paso: un punto en la nada en busca de sustento: otro punto. Ya aquí cabe la reflexión acerca de “la nada” ya como un punto de sustento.
Podría poner de manifiesto la palabra, imaginar aquello de donde surgen las palabras cual caja de pandora... y si nos encontramos ante lo inefable en nosotros mismos no somos capases de reconocernos! Cuando no podemos expresar algo y simplemente lo sentimos ajeno, invasivo o angustiante. El lenguaje es un punto de referencia, reconocidamente ajeno, pero con tal fuerza para desencajarnos en algún punto de nuestra existencia.
Ya psíquicamente el recuerdo de un estado anterior implica un punto de sustento, pero su característica es fantasiosa, al igual que una proyección nuestra al futuro y por supuesto, la nuestra en el presente. Somos en cuanto tenemos una referencia psíquica con el mundo. De esta manera se crea la equivalencia entre el estar siendo y el tener, como al tener cuerpo, ya que es una construcción psíquica implica un ser-teniendo. Somos, en este sentido, con lo que tenemos, incluso si lo que tenemos son ausencias. Así es interesante vernos, lo que somos, lo que tenemos, lo que mostramos y con aquello que nunca mas retornara, y creemos-creamos, fantasías.



